Las estimaciones más reservadas hablan que nuestro país podría experimentar un crecimiento económico por el orden del 7% este año, dos puntos porcentuales más de lo que se creía hace seis meses.
Para algunos expertos esto se debe, entre otras cosas, a los números positivos del 2009, las obras de ampliación del Canal de Panamá, la diversificación propia de la economía panameña y a los cambios en la estructura económica que adelanta el gobierno.
El pronóstico del crecimiento económico de Panamá para el 2010 es muy superior al 3.5 por ciento que se estimaba cuando elaboró su Presupuesto General de la Nación.
No obstante, hay que plantearse la necesidad de tomar una serie de medidas en el tema de políticas crediticias para impulsar la actividad productiva, que van más allá de la imposición de nuevos impuestos. Estas medidas deben estar encaminadas principalmente al sector agropecuario, industria de la construcción y apoyo a las microempresas.
El crecimiento económico y otras variables macroeconómicas y metas indicativas (déficit fiscal, masa salarial, gasto corriente, deuda pública externa, entre otros indicadores), deben ser analizados en su justa dimensión para procurar mejores escenarios económicos.
A grandes rasgos el crecimiento económico se refiere al incremento de ciertos indicadores, como la producción de bienes y servicios, el mayor consumo de energía, el ahorro, la inversión, una balanza comercial favorable, el aumento de consumo per cápita, etc. El mejoramiento de estos indicadores debería llevar teóricamente a un alza en los estándares de vida de la población.
Hay que someter al país a cambios estructurales e impulsar mayores niveles de inversión por parte del sector privado, nacional y extranjero. Así, y con suerte, se garantizaría un mejor crecimiento y, por ende, un mejor país.
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