“Si Estados Unidos está preocupado por estos temas (el avance del narcotráfico), entonces debe meterse la mano en el bolsillo para ayudar a Panamá”, advirtió el ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu.
El funcionario reaccionó así a un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos de que el crimen organizado pone en riesgo la democracia en Panamá, país que consideró como “la boca del embudo” del tráfico de drogas.
Pero Papadimitriu recordó que “la droga que pasa por aquí va de Colombia hacia Estados Unidos, a ellos también les compete darnos una mano y no estar solamente criticando”.
Admitió que Panamá tiene un problema de inseguridad, pero dijo que el país ha adoptado varias medidas en los últimos meses para contrarrestar el accionar de los narcotraficantes.
En este punto anunció la compra de tres helicópteros a la fábrica estadounidense Bell, con un costo unitario de al menos ocho millones de dólares.
Panamá, con unas 56 toneladas de drogas incautadas el año pasado, es considerado un país de tránsito de los estupefacientes que por varias rutas van hacia Estados Unidos.
El año pasado, Panamá colocó la primera de 11 bases aeronavales que operarán en el Océano Pacífico y en el Caribe para combatir el narcotráfico.
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